Nuestras viñas  nacen de parras de más de 70 años de edad  producidas en el Valle de Santo Tomas y sembradas en el valle de San Vicente Ferrer a 90 kilómetros al sur de Ensenada y el Valle de Guadalupe.  Cuidadas desde el  nacimiento,  nuestras parras son acariciadas por el maravillo clima mediterráneo que cubre los valles, con noches frescas durante verano que permite a nuestras vides tomar un pequeño descanso para una maduración lenta. Los suelos arcillosos,  en algunos casos  donde predominan la arena y granito, aportan los nutrientes  necesarios y la cantidad exacta de agua para obtener uvas de la mejor calidad. Todo esto gracias al cariño dado desde la tierra por grandes manos mexicanas que trabajan el campo y que cuidan minuciosamente cada detalle para ser los mejores en la producción de vinos.


Nuestros vinos son elaborados por las  más expertas manos mexicanas poniendo cuidado en cada detalle para lograr vinos de  alta calidad.  Cosechamos en el Valle de San Vicente Ferrer y Santo Tomas, y vinificamos en el Ejido Ajusco, en la Agrícola el Consuelo, posteriormente llevamos nuestro producto a la tienda de Castillo Ferrer ubicada en el Valle de Guadalupe, donde podrás conocer más a detalle nuestros caldos y degustar vinos de la Antigua Ruta.